Un ejemplo para explicar los simuladores educativos es como la técnica del simulador de un avión pero con conceptos formativos. Cualquier piloto refrenda que aprende muchísimo más practicando en un simulador aéreo (prueba, error, corrección y nueva prueba) que oyendo clases teóricas o estudiando manuales de vuelo. De hecho, se trata de una especie de método del caso online.
En los simuladores educativos se pone al alumno en la necesidad de opinar, de implicarse, de incorporar un rol en una situación verídica (o muy similar a la realidad), de escoger sus propias opciones. Se le dan detalles y se le proponen alternativas de actuación.
Luego, se le va situando en el escenario que él mismo elige y se le explican los resultados de sus acciones. Hay muchos finales posibles y el alumno obtiene del propio programa y del prof
esor. También puede compartir sus reflexiones, análisis, errores y aciertos con sus compañeros de curso (antes, durante y después de los ejercicios, y todo ello de forma virtual). Incluso, si lo desea, pueden comparar sus calificaciones con la media de la clase, con las puntuaciones de todos y cada uno los participantes, aun sin ver sus nombres. Lo cierto es que resulta francamente interesante, divertido... y se aprende de verdad.
Estos simuladores, muchos aún en fase de prototipo experimental, sirven tanto para estudiar contabilidad como negociación, tanto para aprender inglés como para perfeccionar dirección de equipos, tanto para colaboradores como para altos ejecutivos. Puede verse un ejemplo de estas herramientas en http://broadcast.forio.com/pro/aftermarket/index.htm?FD_rand=3725Pues bien, los simuladores educativos siguen ganando fuerza en el sector y cada vez parece más demostrada su eficacia... siempre que estén bien diseñados y su relación calidad-precio sea razonable.
Se puede ver un buen artículo al respecto en http://www.sric-bi.com/LoD/conferences/2003-03-25.pdf
Entre los ejemplos positivos o muy positivos pueden citarse los simuladores de la compañía norteamericana Forio (http://www.forio.com/), baratos y bien estructurados.
También los de la empresa española Moar (http://www.moar.org/), realizados sobre una oficina virtual, con despachos y personajes virtuales (entre los que el alumno puede moverse con ayuda del mouse), y que indican la variación de ciertos parámetros de la empresa (ventas, resultados, penetración, etc.) a cada decisión que toma el participante.






